Leche frita de la abuela
El postre tradicional de toda la vida: una crema de leche infusionada con limón, canela y vainilla que, una vez cuajada, se corta, se reboza y se fríe. Crujiente por fuera, cremosísima por dentro y rebozada en azúcar y canela.

Álvaro Urra
Creador de recetas
Soy Álvaro Urra. Descubro los mejores locales, pero también suelto recetas. Aquí recojo las que cocino en casa: producto de cercanía, tradición y elaboraciones caseras como cecina, curados, conservas y guisos de toda la vida, escritas paso a paso para que las hagas sin rebobinar.
Ingredientes
Preparación
Infusiona la leche con la piel de limón, la canela en rama y la vainilla. Caliéntala hasta que esté a punto de hervir y apaga el fuego.
Aparte, disuelve 100 g de harina por litro de leche en un poco de esa misma leche (en la misma proporción), sin grumos.
Retira del cazo la piel de limón y la canela, y disuelve dentro 100 g de azúcar por litro de leche.
Con la leche templada (importante: no muy caliente, o saldrán grumos), mezcla los dos boles y vuelve al fuego.
Cocina removiendo sin parar hasta que espese y se despegue de las paredes, formando una crema densa.
Vierte la crema en una fuente formando una capa uniforme y déjala enfriar y cuajar del todo (mejor en la nevera).
Corta la crema cuajada en cuadrados. Pásalos por harina y huevo batido y fríelos en aceite bien caliente hasta que se doren.
Escúrrelos y rebózalos en una mezcla de azúcar y canela en polvo. Sírvelos templados.
💡 Trucos
- La clave está en mezclar los boles con la leche templada, nunca muy caliente, para que no salgan grumos.
- Lo más importante es el producto: buena leche de cercanía y canela fresca marcan la diferencia.
- Déjala cuajar bien en frío antes de cortar: así se rebozan y fríen sin romperse.


